VECINOS


"Papá, ¡mira el mar! ¡Qué lindo lugar elegimos para empezar una nueva vida! ¡Desde aquí podremos ver las ballenas!"

Ana deseaba con toda sus fuerzas volver a verlo sonreír. Desde la muerte de su esposa, Carlos era apenas una sombra de lo que había sido. Dejar Buenos Aires y mudarse a la costa oceánica uruguaya sonaba esperanzador. Ya jubilado podría dedicarse de lleno a la pintura y Ana comenzaría en pocos días sus estudios terciarios.

La vieron pasear descalza por la orilla con aire preocupado. Carlos reconoció enseguida a la famosa escritora; había leído todas sus novelas. La siguió con la mirada hasta que se perdió detrás de una duna. Más tarde averiguaría cuál era su casa.