LA VISITA


El suave y monótono romper de las olas en la orilla la adormiló un poco. Se levantó y caminó para despabilarse con la fresca brisa. Se acercó al portón. Sintió el crujir de la arena y sonrió levemente anticipando el goce.

-Hola Julia, mi nombre es Carlos -saludó amable.

Y al ver las 🍸🍸 en la mesa, a modo de chiste, preguntó: -¿me esperabas?

-Desde siempre, adelante- dijo Julia, señalando la hamaca que colgaba de una de las vigas del techo liviano y forzando una sonrisa.

Estaba desconcertada. El perfume varonil le agradó. Se miraron durante unos instantes mas no logró identificar sus 👀 entre los de aquellos jóvenes que tenía grabados a fuego. Notó melancolía en su postura.

Calculó que tendría unos cinco o seis años más que ella. Era alto y bastante atractivo. Las canas pintando su sien le daban un aire interesante. Era el tipo de hombre en el que solía fijarse. La aturdió el impacto que le estaba provocando. Los recuerdos eran desagradables y no concordaban con lo que ahora veían sus ojos. Podrían haber sido una pareja perfecta. Seguramente, en aquel verano, lo habría elegido a él para dar su primer 💋.

Como si fuera un reencuentro de amigos lo invitó a sentarse y le sirvió un trago. La función estaba comenzando. El polvo blanco se disolvió en el alcohol al instante. Bebieron y comentaron lo hermoso del lugar. Unos minutos después Julia se levantó.

-Está refrescando, entremos - sugirió, y al traspasar el ventanal el hombre se tambaleó por efecto del sedante y cayó golpeándose la cabeza.