EL FINAL


-Buenas tardes, Julia. -saludó Ana, provocándole un sobresalto. -Estoy buscando a mi padre. Es un gran admirador de tu obra. Anoche cuando se enteró que vivías aquí no dudó en venir a conocerte y aún no ha vuelto.

-Lo lamento -fue su único comentario inexpresivo.

-Somos tus nuevos vecinos -prosiguió en tono angustiado. -Tengo miedo de que haya cometido una locura. Acaba de quedar viudo y el dolor lo llevó a dejar todo atrás y venir a vivir a Uruguay. Queremos empezar una nueva vida. Mi padre nunca había estado acá. 

Julia tragó saliva y cayó en la cuenta de su gravísimo error. Se armó de valor y salió de la casa. Necesitaba sentir el calor del 🔆. Un escalofrío aterrador le recorrió el cuerpo. 

Nada en ese día de marzo tenía su color habitual. Como una autómata dio un paso tras otro, sin ritmo ni melodía. Temblaba recordando las palabras de la adolescente. El sonido de las 🌊 la ayudaría a aclarar su mente.

Una hora más tarde se arrodillaba ante Carlos pidiendo disculpas mientras, entre lágrimas de arrepentimiento, le narraba su terrible experiencia y lo que sintió al recibir la carta. Todo había sido un horrible malentendido.

El hombre la miró compasivo.

-Soy Carlos, tu nuevo vecino y ferviente admirador de tus novelas. Debí haberme presentado anoche. Comencemos de nuevo -dijo y estiró su mano.